domingo, 4 de enero de 2009

Reposición de "Araceli Madariaga: Amenaza Oscura"

Capítulo 1: Seis meses después

Eran las 06:00 de la mañana. Los informativos de medio mundo daban una noticia de última hora. Araceli Madariaga estaba en su casa junto con su marido Enrique:

-Les traemos una gran noticia de última hora-dijo la presentadora-, según hemos podido saber, el grupo de guerra F4G, ha conseguido destruir esta madrugada la famosa arma de los U.M.I, el secador de poder. Es una gran noticia, pero Jay ya ha conseguido mucho poder para sus armas, sólo le hemos quitado una pequeña parte de su potencial.

Araceli apagó la tele. Su hijo Fran había estado mirando la tele y se fue a la cama sin decir nada. Enrique miró a Araceli como esperando algo, al girarse para irse a la habitación recibió lo que creía esperar:

-Enrique-dijo Araceli-, no nos podemos quedar con los brazos cruzados. Tenemos que hacer algo.

-Claro que tenemos que hacer algo-dijo Enrique-, irnos a Argentina, al lugar donde vamos a ir Araceli.

-Ya lo hemos discutido un millón de veces-dijo Araceli-, no pienso huir.

-¿Pero es que no te das cuenta?-dijo Enrique-, es una evacuación. El mundo entero está evacuándose.

-Está huyendo-dijo Araceli-, y yo no pienso huir.

-¿Y qué es lo que quieres hacer?-dijo Enrique-, ¿matar a Jay?

-Sí-dijo Araceli-, creo que podemos acabar con todo esto.

-Ningún ejército de ninguna cuidad ha podido con el suyo-dijo Enrique-, es muy poderoso. Sabes el poder que tiene.

-Me da igual eso-dijo Araceli-, hay que acabar con él. Está destrozando el mundo.

-Ya lo sé Araceli-dijo Enrique-, pero no se puede hacer nada. Mañana sale nuestro avión y espero que nos acompañes a mí, a tu hijo y a tu madre.

Al decir esto, Enrique se fue a la cama. Araceli se sentó en el sofá a pensar. Había que acabar con todo. Habían pasado muchas cosas en los últimos seis meses…

“Sólo un par de días después de la destrucción de la plataforma petrolífera de los U.M.I, comenzaron los ataques a ciudades. Jay no había muerto, ni mucho menos. Su caída al lugar donde se preparaban sus armas hizo que consiguiera los poderes del secador de poder, unos poderes que poco a poco han ido evolucionando. Ahora es capaz de acumular energía del sol en su cuerpo y usarla de forma destructiva. El mundo ya comenzaba a destruirse sólo tres meses después del comienzo de su poder. Los U.M.I comenzaban a ocupar zonas del mundo gracias al poder de Jay. Yo estaba dispuesta a luchar, pero la familia es importante. Salieron grupos de guerra para acabar con los U.M.I: Los F2G, los F3G y los F4G. Sandra decidió irse con su familia a Andalucía para protegerla. Cris se había ido a Valencia con su tía, mientras que Lola estaba en Francia con Javi. Izaskun y Mari Tere se marcharon sin decir nada hace un mes, y no se sabe nada de ellas. El único que está a mi lado es Fabio, que me apoya en la lucha contra Jay”.

Un día más, amanecía en Mirador de Montepinar. Araceli se levantó de la cama no sin antes observar a su marido durmiendo. Se fue al salón y encendió la televisión. Aún daban la noticia de que el grupo de guerra F4G había destruido el secador de poder. Araceli sabía que eso había sido un primer paso para el fin de Jay, aunque ella sola nunca podría hacerlo.

Se tomó un vaso de leche y salió de la casa. Casi todos los negocios de la zona habían cerrado sus puertas, ya que el mundo no era el mismo. Araceli había cerrado la peluquería. Se acercó a ella y abrió con la llave. Una vez dentro volvió a cerrar con llave. Las persianas siempre estaban bajadas. Dentro había una mesa con un ordenador y una multitud de fotos e información de los movimientos de Jay desde que comenzó su poder. Al rato, alguien entró dentro.

-Araceli-dijo Fabio-, siento haber llegado tarde pero tengo una gran noticia.

-Si me vas a decir que han destruido el secador de poder-dijo Araceli-, ya lo sé.

-No-dijo Fabio-, no es eso.

-¿Entonces?-dijo Araceli.

-Las he encontrado-dijo Fabio-, a Izaskun y Mari Tere.

-¡¿Qué?!-dijo Araceli sorprendida-, ¡¿dónde están?!

-Están en Extremadura-dijo Fabio-, exactamente en el municipio de Zafra.

-¿Has hablado con ellas?-dijo Araceli.

-No-dijo Fabio-, no puedo comunicarme con ellas.

-Pues entonces tendremos que ir a allí-dijo Araceli-, es el único remedio.

-¿Cómo?-dijo Fabio-, ¿quién te garantiza que han cambiado de opinión y van a querer unirse a nosotros?

-No lo sé-dijo Araceli-, pero tampoco sabemos si dejaron de estar a nuestro lado.

-Se marcharon sin decir nada Araceli-dijo Fabio-, será por algo.

-Yo voy a ir-dijo Araceli-, ¿vienes?

-De acuerdo-dijo Fabio-, ¿y tu familia?

-Enrique sigue sin querer escucharme-dijo Araceli-, sólo espero que estén a salvo en Argentina.

-Espero que sepas lo que estás haciendo-dijo Fabio.

-Estoy muy segura-dijo Araceli-, conocemos a los U.M.I mejor que a nadie. Sólo nosotros podemos destruir a Jay.

-Muy bien-dijo Fabio-, esta tarde cogeremos el tren a Zafra.

Araceli y Fabio estuvieron planificando el viaje y preparando sus cosas. A la hora de comer, Araceli se dirigió a su casa para comunicarle a su familia el cambio de planes. Todos ya habían hecho el equipaje.

-Hola cariño-dijo Enrique al ver a su mujer entrando por la puerta-, ¿aún no has hecho la maleta?

-Yo no voy con vosotros-dijo Araceli.

-¿Cómo que no vienes?-dijo Fran-, ¿por qué?

-No te preocupes Fran-dijo Enrique-,tu madre viene con nosotros.

-No Enrique-dijo Araceli-, no me voy a ir con vosotros a Argentina.

-¿Por qué?-dijo Enrique.

-Por que yo sigo en mi lucha y creo que puedo acabar con todo esto-dijo Araceli.

-Pero Araceli…-dijo Enrique.

-Nada cariño-dijo Araceli-, sé que lo hemos hablado muchas veces, pero yo no voy a Argentina.

-Está bien-dijo Enrique-, no voy a llevarte contra tu voluntad.

Por la tarde, Enrique, Fran y Doña Charo se dirigieron al aeropuerto. Antes de embarcar, llegó Araceli para despedirse de su familia.

-Hijo-dijo Araceli a Fran-, quiero que te portes bien y que pase lo que pase sepas que te sigo queriendo.

-Yo también mamá-dijo Fran.

-Mamá-dijo Araceli a Doña Charo-, quiero que cuides de Fran y que te lleves bien con Enrique.

-Lo haré hija-dijo Doña Charo.

-Y Enrique-dijo Araceli-, siempre te llevaré conmigo. Nos volveremos a ver.

Araceli y Enrique se besaron mientras unas lágrimas caían por los ojos de ambos. Enrique, Fran y Doña Charo subieron en el avión rumbo a Argentina.

Araceli se apresuró en llegar a tiempo a la estación de tren. Allí ya estaba Fabio esperándola.

-Menos mal que ya has llegado-dijo Fabio-, pensaba que no venías.

-Me estaba despidiendo-dijo Araceli-, ha sido más duro de lo que pensaba.

-Lo sé-dijo Fabio-, pero merece la pena para lo que queremos hacer.

Fabio y Araceli se montaron en el tren que iba a la región de Zafra en Extremadura. Los dos estaban tristes de abandonar Madrid.

Capítulo 2: Un viaje accidentado

Fabio y Araceli pidieron un lugar apartado en el tren para hablar de asuntos personales. Estuvieron hablando y repasando los últimos movimientos de Jay. Según la televisión la última vez se le había visto en Francia, cerca de París.

Fabio y Araceli estaban preocupados, pues allí vivían ahora Lola y Javi. De repente, el tren se paró de golpe. Araceli y Fabio cayeron al suelo como la mayoría de los pasajeros del tren. Las luces parpadeaban.

-¿Qué ha pasado?-dijo Araceli.

-No lo sé-dijo Fabio-, pero esto me huele muy mal.

Fabio y Araceli salieron de la habitación y fueron al pasillo central del tren donde toda la gente gritaba de terror por la inesperada parada del tren.

-¿Qué es eso que viene por ahí?-dijo Fabio señalando el final del pasillo del tren.

Era una llamarada enorme de fuego que poco a poco avanzaba más deprisa.

-¡Mierda!-dijo Araceli-, ¡agáchate!

Justo cuando se agacharon, la llama de fuego pasó por encima de sus cabezas. Una vez que pasó, Araceli y Fabio vieron como todo el mundo había muerto menos ellos.

-Alguien viene-dijo Fabio señalando a la misma zona en la que había visto la llama de fuego.

Delante de ellos apareció una joven rubia y vestida con un traje negro de cuero. En la mano llevaba una especie de sol.

-Hola Araceli Madariaga-dijo la joven.

-¿Cómo sabes quién soy?-dijo Araceli-, ¿quién coño eres?

-Perdona que no me haya presentado-dijo la joven-, me llamo Damasia.

-¿Déjame que adivine?-dijo Fabio-, ¿eres de los U.M.I no?

-¿De los U.M.I?-dijo Damasia-, creo que me has bajado de categoría. Soy la mano derecha de Jay.

-¿Y qué quieres de nosotros?-dijo Araceli.

-Nada-dijo Damasia-, sólo haceros desaparecer para siempre.

En ese momento Damasia alzó el brazo y un destello azul salió del sol que llevaba en la palma de la mano. Araceli y Fabio abrieron los ojos y pudieron ver a alguien conocido parar el rayo de luz.

-¡Sandra!-dijo Fabio.

Sandra había aparecido en el tren y estaba parando el rayo de luz inesperadamente. El rayo de luz rebotó y no dio a nadie. Sandra sacó del tren a Fabio y Araceli.

Los tres corrieron por un descampado de noche alejándose del tren y de Damasia. Cuando ya estaban a salvo, Sandra iba a saludarles pero Araceli y Fabio la abrazaron antes.

-¿Qué haces aquí?-dijo Araceli-, ¿no estabas en Andalucía?

-No-dijo Sandra-, cuando puse a mi familia a salvo me vine aquí a ayudar a Izaskun y Mari Tere.

-¿A ayudarlas?-dijo Fabio.

-Será mejor que os lo cuenten ellas-dijo Sandra.

Los tres anduvieron por el descampado hasta llegar a un lago.

-¿Dentro del agua?-dijo Fabio.

-Sí-dijo Sandra-, no te preocupes si te despeinas, tienes a una buena peluquera.

Fabio sonrió. Sandra entró en el agua y después Araceli y Fabio. Los tres bucearon poco a hasta una cueva que había cerca de la orilla, pero sumergida. Los tres entraron y subieron hasta una zona seca. Pasaron un túnel y llegaron al interior de la cueva.

Capítulo 3: El plan

Al entrar, Araceli y Fabio vieron un lugar grande y lleno de cosas. Había información de Jay, ordenadores, GPS… de todo. De una puerta salieron Izaskun y Mari Tere.

-Sandra ya has…-dijo Mari Tere.

Al ver a Araceli y Fabio se le cayó el jarro que llevaba en las manos. Se acercó corriendo y les abrazó seguida de Izaskun.

-¡¿Qué hacéis aquí?!-dijo Mari Tere entre lágrimas.

-Hemos venido a ayudaros-dijo Araceli.

-Muchas gracias-dijo Mari Tere.

-Será mejor que nos sentemos en el salón y os contemos el plan-dijo Sandra.

-¿También hay salón?-dijo Fabio-, menuda cueva más bien apañada.

Los cinco se sentaron en el salón que había en aquella inmensa cueva submarina. Sandra comenzó a contar el plan que ella, Izaskun y Mari Tere estaban realizando desde hace un mes. Sandra contó que estaban creando armas y siguiendo la pista de Jay para destruirle.

Izaskun fue la que les mostró a Fabio y Araceli las armas que habían fabricado. Seguían teniendo secadores de poder de mano, pero había nuevas armas.

-Estas son las uñas sangrantes-dijo Mari Tere mostrando unas uñas de porcelana-, al ponértelas te puedes defender de los ataques de los secadores de poder de mano y lanzar un pequeño rayo que hace daño al oponente.

-También tenemos los rulos mortificantes-dijo Izaskun-, son una especie de bomba. Cuando explotan lanzan un humo que envenena al enemigo.

-Y por último tenemos el Poder Madariaga-dijo Sandra.

-¿Madariaga?-dijo Araceli-, ¿por mí?

-Sí-dijo Sandra-, es una A que al apoyarla sobre el cuerpo de una persona se mete dentro de la carne y esa persona muere.

-Madre mía-dijo Fabio-, como para que se te caiga encima.

-¿Todas estas armas son necesarias?-dijo Araceli.

-Sí-dijo Izaskun-, nos enfrentamos a la mayor amenaza que ha existido en el mundo. No nos podemos quedar con los brazos cruzados.

-¿Qué tal está Enrique?-dijo Mari Tere.

-Está en Argentina con Fran y mi madre-dijo Araceli-, creo que allí estarán a salvo.

-¡Chicas!-dijo Fabio-, ¡último informativo sobre Jay!

-Nos llega una última hora sobre los movimientos de Jay-dijo la presentadora-. Según ha podido saber esta cadena mediante un comunicado, Jay ha secuestrado a Lola, una de las pertenecientes a un grupo de resistencia que estuvo en la plataforma petrolífera donde se creó el ya desaparecido Secador de Poder. Jay pide un intercambio: la vida de Lola a cambio de que se entregue Araceli Madariaga. Da de plazo tres días”.

-Dios santo-dijo Araceli.

Capítulo 4: La llamada

Nadie podía articular palabra después de la noticia que había salido en los informativos. Sandra se atrevió a dar el primer paso.

-¿Qué vas a hacer Araceli?-dijo Sandra.

Araceli se giró y la miró.

-¡¿Qué qué voy a hacer?!-dijo Araceli-, ¡no lo sé Sandra es la primera vez que me quieren para un intercambio por una amiga!

Araceli se dio cuenta de que Sandra no tenía la culpa de nada.

-Perdóname Sandrita-dijo Araceli-, todo esto me supera.

-Es normal Araceli cielo-dijo Mari Tere-, pero todos estamos aquí para apoyarte.

-Hay que salvar a Lola-dijo Araceli.

-¿Cómo?-dijo Izaskun-, la única manera sería que te entregases y eso no lo vamos a permitir.

-Pero tampoco podemos permitir la muerte de Lola-dijo Fabio-, ¿y si llamamos a Javi?

-Buena idea-dijo Sandra-, llámale.

Fabio cogió el teléfono para llamarle, pero en ese momento Javi llamó a Fabio.

“-¿Hola?-dijo Javi.

-Menos mal que te pillo Javi-dijo Fabio-, soy Fabio.

-¡¿Fabio?!-dijo Javi-, ¡¿eres tú de verdad?! ¡¿Dónde estás?! ¡¿Estás bien?!

-Sí estoy bien-dijo Fabio-, me he enterado de lo de Lola, ¿cómo estás?

-Preocupado-dijo Javi-, ¿estás con Araceli?

-Sí-dijo Fabio-, Araceli está conmigo.

-Dile que no se entregue-dijo Javi-, tengo un plan para que ninguna de las dos sufra daño alguno…”

-¿Javi?-dijo Fabio-, se ha cortado.

-Igual se ha quedado sin cobertura-dijo Izaskun.

-¿De qué plan estaría hablando?-dijo Sandra.

-No lo sé-dijo Araceli-, pero nosotros necesitamos uno con urgencia.

De repente se oyó un ruido.

-¿Alguien ha oído eso?-dijo Sandra.

-No-dijeron los demás.

-Ha sonado como un golpe-dijo Sandra-, creo que ha venido del almacén.

Sandra se dirigió al almacén a mirar. Cuando entró sonó un grito y Sandra salió corriendo del almacén.

-¡¡Mierda!!-dijo Sandra-, ¡¡se hunde la cueva!! ¡¡Tenemos que salir ya!!

-¡¿Cómo?!-dijo Mari Tere-, ¡¿qué ha pasado?!

-No lo sé-dijo Sandra-, pero como no nos demos prisa en diez minutos tendremos que salir a nado. ¡Vamos!

-Hay que coger todo el material que podamos-dijo Izaskun-, al menos para ir armados.

Los cinco se armaron y cogieron algo de munición y provisiones. El agua entraba muy deprisa y ya les llegaba por la cintura. Llegaron a la salida y bucearon saliendo de la cueva.

Cuando fueron a subir a la superficie apareció un submarinista que cogió a Araceli del pie. Fabio sacó su secador y le empotró contra una roca. Sandra ayudó a Araceli a salir del agua.

Cuando llegaron a la superficie pudieron ver a cinco miembros de los U.M.I esperándoles.

Araceli y los demás se pusieron a luchar. Sandra consiguió cegar a uno con sus uñas sangrantes. Fabio consiguió derrotar al suyo con un fuerte puñetazo. Izaskun se defendió con un rodillazo en las partes del oponente. Para los dos que faltaban, Mari Tere soltó un rulo mortificante que los eliminó.

Araceli y los demás se pusieron a correr con más fuerza que nunca.

Capítulo 5: Un viejo amigo

Amaneció una nueva mañana. Araceli, Fabio, Sandra, Izaskun y Mari Tere se despertaron después de haber dormido en el interior de una cueva en la superficie.

-¿Qué vamos a hacer?-dijo Sandra.

-No lo sé-dijo Fabio-, lo que sé es que necesitamos ayuda.

-¿De qué tipo?-dijo Izaskun.

-Ayuda para poder ir a París-dijo Fabio-, necesitamos un medio de transporte seguro ya que toda España nos estará buscando incluyendo los U.M.I

-Creo que ya sé con quién podemos hablar-dijo Sandra.

-¿Con quién?-dijo Izaskun.

-Os lo contaré cuando lleguemos-dijo Sandra-, tenemos que ir a Sevilla.

Los cinco decidieron coger un taxi y sobornarle por si acaso decía algo. El hombre acertó. Por la noche, los cinco llegaron a Sevilla.

Sandra y los demás se dirigieron a una zona del centro de la ciudad. Se acercaron a un edificio y llamaron dos veces y luego dijeron “gato negro”. La puerta se abrió y los cinco pasaron.

Cuando entraron dentro de la casa, los cinco pudieron ver que la persona que les había abierto era Leo.

-¡¿Leo?!-dijo Sandra abrazándole-, veo que estás bien.

-Vosotros también-dijo Leo-, me alegro de veros. ¿Y Cris?

-En Valencia-dijo Fabio-, no sabemos nada de ella desde hace unos meses.

-Am-dijo Leo-, ¿para qué habéis venido a verme?

-Leo necesitamos tu ayuda-dijo Sandra-, necesitamos un avión privado sin vigilancia de ningún tipo y que sea seguro.

-Eso está hecho-dijo Leo-, ahora que trabajo en un aeropuerto que hay aquí cerca no me será difícil conseguirlo.

-Muchas gracias Leo-dijo Araceli.

-De nada-dijo Leo-, haré unas llamadas y mañana por la mañana saldremos.

-¿Cómo que saldremos?-dijo Sandra-, ¿también vienes?

-Claro que sí-dijo Leo-, yo también quiero salvar a Lola.

Los seis se fueron pronto a la cama. A la mañana siguiente, muy temprano, los seis se dirigieron al aeródromo. Cuando llegó el avión y fueron a montar fueron atacados por un grupo de los U.M.I. Araceli y los demás se pusieron a luchar, pero Leo resultó herido.

El avión consiguió despegar. En el aire, Araceli y los demás le intentaron curar la pierna a Leo pero tenía muy mala pinta.

-Leo esto es muy delicado-dijo Mari Tere-, creo que tendremos que cortarte la pierna.

-No-dijo Leo-, aguantaré.

-Como tú digas-dijo Sandra.

Por la tarde, el avión llegó a una zona algo alejada de París. Javi estaba allí esperándoles.

-Me alegro de que hayáis venido-dijo Javi.

-Muy bien-dijo Araceli-, ¿cuál es el plan?

-Esta noche a las 21:00 en la Catedral de Notre Dame será el intercambio-dijo Javi-, Jay va a montar una especie de fiesta en su interior.

-No va a haber ningún intercambio-dijo Izaskun.

-Lo sé-dijo Javi-, deberéis ir a una puerta que hay en la izquierda. Allí nos vemos.

Leo y los demás se dirigieron a una pensión de París para prepararse.

-Nunca había venido a París y ha tenido que ser en un momento así-dijo Araceli-, echo de menos a Enrique.

-Estará bien Araceli-dijo Fabio-, todos hemos renunciado a muchas cosas por destruir a Jay de una vez por todas.

Araceli y Fabio se abrazaron mientras la noche caía sobre París y la torre eifel se iluminaba.

Capítulo 6: La noche en la catedral

Sólo quedaba media hora para la hora del intercambio. Todos estaban preparados.

-Chicos-dijo Sandra-, una cosa. He estado pensando que me parece raro que tengamos que entrar por la puerta del lado izquierdo cuando allí no hay nada que comunique con el centro de la catedral según los planos que tengo.

-¿Qué estás insinuando?-dijo Araceli.

-Que Javi no es de los nuestros-dijo Sandra-, que está del lado de Jay.

-Eso es imposible-dijo Fabio-, Jay tiene a su mujer.

-Lo sé-dijo Sandra-, pero no sabemos lo que ha pasado desde que se marcharon de España.

-Puede que Sandra tenga razón-dijo Izaskun-, deberíamos seguir nuestro propio plan.

Los seis se acercaron al lugar. Decidieron entrar por la parte superior. En el tejado los seis se prepararon para entrar justo a las 21:00.

Dentro, el tejado de la catedral se rompió en una zona y los seis bajaron hasta el centro de la fiesta que se estaba celebrando con armas.

Enfrente de ellos, había una mesa presidencial donde Lola estaba atada. Al lado estaba Jay junto con Damasia. El resto de los invitados de alejaron de la zona del centro.

Jay y Damasia se levantaron arrastrando a Lola con ellos.

-Araceli Madariaga-dijo Jay-, que alegría verte con tus amigos.

-Siento no poder decir lo mismo Jay-dijo Araceli.

-Veo que te gustan las noticias-dijo Jay.

-No suelo verlas mucho a menos que haya una noticia importante-dijo Araceli.

-Tu muerte por ejemplo-dijo Fabio.

-Cubano maricón este no es tu asunto-dijo Jay.

Fabio se preparó para dispararle pero Sandra le paró.

-Jajaja-dijo Jay-, veo que hay furia guardada.

-Acabemos con esto de una vez-dijo Araceli-, entréganos a Lola.

-A cambio de ti-dijo Jay-, o espera, seguro que no tienes pensando entregarte, ¿verdad?

-No voy a ceder a tus chantajes-dijo Araceli.

-Entonces morirá tu amigo Leo también-dijo Damasia.

-Si Leo está…-dijo Araceli mirando atrás-, ¡¿dónde está?!

Una risa salió del fondo de la catedral. Javi llevaba amordazado a Leo mientras le apuntaba con un secador de poder de mano.

-¡Lo sabía!-dijo Sandra-, ¡sabía que no eras de fiar!

-Veo que tu mente poco a poco ha ido avanzando-dijo Javi-, aquí tienes a Leo señor.

-¡¿Cómo has podido venderte?!-dijo Izaskun-, ¡se trata de la mujer de tu vida!

-Mi vida ahora sólo sigue los pasos de Jay-dijo Javi.

-¡Basta de charlas!-dijo Jay-, será mejor que acabemos con esto.

-No creo-dijo Araceli.

Araceli, Sandra, Izaskun, Fabio y Mari Tere sacaron sus armas pero todos los invitados sacaron las suyas y les apuntaron.

Araceli y los demás no tuvieron más remedio que soltarlas.

-Ves-dijo Jay-, yo siempre gano Araceli.

En ese momento Damasia soltó un grito y fue elevada hasta la parte superior. Alguien la había cogido y la estaba apuntando.

-La fiesta se acabó Jay-dijo Cris-, suelta a Lola y Leo.

Capítulo 7: Huidas y reencuentros

Araceli y los demás se quedaron de piedra al ver a Cris. Jay reaccionó de la misma manera ya que eso era algo que no se esperaba.

-¡Cris!-dijo Lola-, sálvate tú.

-No Lola-dijo Cris-, todo esto se va a acabar. ¿Lo has oído Jay? Suéltales si no quieres perder a un gran aliado tuyo.

-Pobre Cris-dijo Jay-, ¿te crees que voy a pensar que tú vas a matar a alguien?

En ese momento Cris disparó a uno de los invitados armados de la fiesta. Jay se quedó algo perplejo.

-Las cosas no son como antes Jay-dijo Cris-, esto es una guerra.

-Está bien-dijo Jay-, les soltaré al mismo tiempo que sueltas tú a Damasia.

-Muy bien-dijo Cris.

Justo en el momento en el que Cris la soltó, Jay no soltó a Lola y Leo. Sandra se había acercado y había golpeado a Jay. Araceli y los demás disparaban mientras intentaban sacar a Leo y Lola de la catedral. Jay disparaba a Cris, pero ésta consiguió escapar por la parte de arriba.

Los siete se acercaron al río Sena, allí había una especie de submarino esperándoles. Los siete se montaron y desaparecieron metiéndose debajo del río.

Dentro, todos abrazaron a Cris y Lola. Sandra comenzó a llorar. Todos descubrieron inmediatamente el motivo: Leo había muerto.

Leo estaba muy mal y otro tiroteo había acabado con su vida. Todos estaban muy tristes. El submarino les dejó en una orilla cercana de París.

-Aún no me creo que Leo haya muerto-dijo Sandra.

-Ya no puedes hacer nada Sandrita-dijo Araceli.

-Araceli quiero hacerte una pregunta-dijo Sandra-, ¿acabará esto algún día?

-Sí-dijo Araceli-, muy pronto. Aunque no sé de qué manera.

-Chicos-dijo Cris-, será mejor que vayamos a un lugar seguro.

Los siete se refugiaron en una especie de casa que había cerca de Versalles.

-Muy bien-dijo Cris-, tenemos un plan.

-¿Cuál?-dijo Fabio.

-Es posiblemente-dijo Cris-, el último plan que hagamos contra Jay.

-¿A qué te refieres?-dijo Izaskun.

-Os lo cuento yo-dijo Lola-, cuando estaba secuestrada por Jay oí todos los planes que tenían, o al menos, los más valiosos. Tienen pensando dominar la ciudad de Londres como ciudad principal para el imperio que está montando Jay.

-¿Y qué hacemos?-dijo Mari Tere.

-Araceli-dijo Lola-, creo que deberíamos reunir a todos los ejércitos que quedan, el F2G, el F3G, y el F4G, y todos los más que podamos para atacarles.

-¿Cómo atacarles?-dijo Sandra.

-Una batalla-dijo Lola-, la última de todas. Donde se decidirá el destino del mundo. Es la única solución.

-¿Te has vuelto loca?-dijo Izaskun-, ¿cómo vamos a luchar?

-Luchando-dijo Cris-, dejándonos si hace falta la vida. Esto es cosa nuestra, nosotros siete somos los verdaderos líderes de esta batalla, los que tenemos que luchar.

-Es la única manera-dijo Lola-, yo voy a ir.

-Yo también-dijo Cris.

-Y yo-dijo Fabio.

-Yo también-dijo Mari Tere.

-Si va Mari Tere yo voy-dijo Izaskun.

-Por mi abuelo-dijo Sandra.

-No pienso dejaros solos-dijo Araceli-, iremos.

Capítulo 8: El destino del mundo

A la mañana siguiente, Jay y Damasia, aterrizaron en Londres. Ninguno de los dos pensaba que una batalla iba a llegar a esa ciudad contra ellos.

Mientras, Sandra y los demás, contactaban con las pocas alianzas que quedaban en el mundo por luchar.

-¿Cómo va?-dijo Araceli.

-Regular-dijo Sandra-, el grupo F4G y el F3G nos han dado su apoyo, pero no consigo contactar con el F2G.

-Sigue probando-dijo Araceli.

-¡Araceli!-dijo Fabio-, ¿crees que seremos suficientes?

-Creo que sí-dijo Araceli-, ¡Izaskun!, ¿está listo el avión?

-Sí-dijo Izaskun-, cuando quieras nos vamos.

-¿A dónde vais?-dijo Fabio.

-A Barcelona-dijo Araceli-, allí es donde los dos grupos de guerra han comenzado con la fabricación de las armas.

-Tú no vas-dijo Mari Tere-, es muy peligroso. Iré yo.

-No sabes cuánto de lo agradezco Mari Tere-dijo Araceli.

-No tienes por qué dármelas-dijo Mari Tere.

Izaskun y Mari Tere se montaron en el avión rumbo a Barcelona. Jay, mientras tanto, comenzaba a crear el nuevo Londres.

-¡Lo tengo!-dijo Cris-, ¡el grupo de guerra F2G!

-Espero que quieran colaborar-dijo Sandra.

-Chicos-dijo Lola-, irán.

-¿Te han reconocido?-dijo Araceli.

-Sí-dijo Lola-, fueron dos años pero me han reconocido. Además, son muy fuertes.

-Perfecto-dijo Araceli-, esta noche será la batalla.

-¿Esta noche?-dijo Fabio-, ¿no es muy pronto?

-No hay tiempo que perder Fabio-dijo Araceli-, además el ejército de Jay está llegando muy deprisa a Londres, como sigamos sin hacer nada terminará con el mundo delante de nuestras narices.

-Está bien-dijo Fabio-, confío en ti.

Araceli y Fabio se dieron la mano de manera amistosa.

-Chicos-dijo Cris-, el grupo F2G irá.

La tarde comenzó a llegar en París. Araceli estaba sentada en la hierba. Lola se acercó a ella.

-¿Estás bien?-dijo Lola.

-Sí-dijo Araceli-, es que echo de menos a mi familia.

-Es duro-dijo Lola-, yo al menos no tengo familia a quien echar de menos.

-Lola-dijo Araceli-, ¿qué pasó con Javi?

-Verás-dijo Lola-, cuando llegamos a París creímos que podríamos vivir tranquilamente, pero Jay pronto descubrió que vivíamos allí y fue a por nosotros. Conseguí encontrar un refugio para los dos. Al poco tiempo Javi comenzó a cansarse de estar escondido. Yo le pedí paciencia, y que pronto volveríamos a España. Una semana antes de que Jay anunciase mi secuestro, Javi salió sin que yo me diese cuenta y me vendió a Jay a cambio de que él viviese. Aún no entiendo como pudo hacer algo así.

-Yo tampoco-dijo Araceli-, hay gente que cambia.

-Araceli-dijo Lola-, sé que igual nosotros no pasamos de esta noche.

-Hagamos que no sea así-dijo Araceli.

La noche cayó en Londres. Jay y su ejército estaban en el nuevo “palacio” de Jay. Damasia entró apresuradamente.

-¿Qué pasa?-dijo Jay.

-Es inexplicable-dijo Damasia-, esa peluquera y sus amigos.

-¿Qué ha hecho ahora?-dijo Jay-, ¿está aquí?

-Sí-dijo Damasia-, y no ha venido sola.

-¿A qué te refieres?-dijo Jay.

-Ha venido con un gran ejército-dijo Damasia.

Jay y Damasia subieron a la torre más alta y pudieron ver como un mar de antorchas estaban paradas en frente del Big Ben pidiendo hacer justicia con Jay.

-¿Qué vamos a hacer?-dijo Damasia.

-Llama al ejército-dijo Jay-, iremos.

Capítulo 9: La batalla

Araceli, Fabio, Sandra, Lola, Cris, Izaskun y Mari Tere estaban preparados para la batalla. Los tres grupos de guerra, el F2G, el F3G y el F4G estaban preparados para la batalla.

-¿Crees que todo irá bien?-dijo Fabio.

-Seguro que sí-dijo Araceli.

Todos estaban preparados para la batalla. De repente comenzaron a caer poco a poco gotas de agua del cielo: comenzaba a llover.

A medida que comenzaba a llover comenzaban a oírse pasos. Londres estaba lloviendo. Jay apareció a lo lejos junto con Damasia y un gran ejército.

-¡Dios mío!-dijo Sandra.

-¡Todos en sus puestos!-dijo Cris.

-¡La batalla va a comenzar!-dijo Araceli-, a todos los que han venido. Estáis colaborando en la batalla que decidirá el destino del mundo. Yo sólo soy una simple peluquera, pero sé que con vosotros podemos acabar esta noche con el cáncer que está teniendo el planeta. Juntos podemos acabar con él.

-Preparados-dijo Jay.

-Esto no es una lucha-dijo Araceli-, es una defensa a favor de nosotros mismos, de la humanidad y de este planeta. ¡Vamos!

En ese momento, Fabio y Sandra se fueron a una parte con el grupo de guerra F2G, Izaskun y Mari Tere a otra parte con el grupo de guerra F3G. Lola y Cris se quedaron de pie preparadas. Araceli arrancó al frente con el grupo de guerra F4G.

Jay la estaba esperando. El grupo de guerra comenzó a luchar con Araceli. Jay la observó y se puso delante de ella.

-Te estaba esperando-dijo Jay.

-Acabemos de una vez con esto-dijo Araceli.

Jay y Araceli comenzaron a luchar entre ellos. Mientras, Lola y Cris dieron una señal. Del cielo aparecieron siete aviones de guerra que comenzaron a disparar con poderes como los de los secadores de poder de mano, pero más fuerte.

-¡¿Pero qué es esto?!-dijo Damasia.

Furiosa fue directa hacia Lola y Cris. Ellas dos se prepararon y se pusieron a luchar contra Damasia. Mientras, Izaskun y Mari Tere ya habían dado órdenes a su grupo de guerra para atacar.

-¿Qué haces Izaskun?-dijo Mari Tere-, ¿ahora te vas a encender un cigarro?

-¿Y por qué no?-dijo Izaskun.

Varios miembros de los U.M.I fueron hacia ellas. Mari Tere se puso a luchar e Izaskun se metió en un callejón. Los miembros de los U.M.I la encontraron de espaldas fumando.

-¡Date la vuelta!-dijo uno de ellos.

Izaskun se volvió lentamente y le dio una calada más al cigarro.

-¡Arriba las manos!-dijo uno de ellos.

Izaskun al levantar las manos soltó el cigarro. Cuando éste calló al suelo, el fuego del cigarro, pasó por un recorrido de pólvora hasta unos barriles que había al lado de los miembros de los U.M.I. Los barriles explotaron. Izaskun se marchó con una sonrisilla.

-Es verdad que el tabaco mata-dijo Izaskun.

Araceli continuaba luchando contra Jay. Ella intentaba defenderse de la mejor manera posible y Jay estaba alucinado de su defensa.

-Para ser una peluquera-dijo Jay-, no está mal.

-No me vaciles-dijo Araceli.

Los dos continuaron luchando acercándose al Big Ben. Mientras, Lola y Cris continuaban luchando con Damasia. Ésta consiguió tirar a Cris al suelo con una patada. Cuando iba a matarla, Lola le asentó otra en la espalda.

-Creo que te has pasado zorrita-dijo Damasia-, ha sido increíble tirarme a tu marido.

Con rabia, Lola se abalanzó sobre ella y continúa la lucha. Mientras, Fabio y Sandra continuaban con su plan para destruir a Jay. Los dos estaban en lo alto del Big Ben.

Izaskun y Mari Tere estaban rodeadas por muchos miembros de los U.M.I

-¿Qué hacemos Izaskun?-dijo Mari Tere.

-No lo sé-dijo Izaskun-, me he quedado sin tabaco.

-¿Y si probamos el arma nueva?-dijo Mari Tere.

-Tú misma pero igual sale mal y nos mata a nosotras-dijo Izaskun.

Mari Tere soltó al aire una nube de algodón. Mari Tere se concentró en acabar con los miembros de los U.M.I. La nube se volvió más grande y acabó con muchos de ellos lanzando rayos. Izaskun y Mari Tere acabaron luchando con el resto.

Cris intentaba levantarse del suelo para ayudar a Lola. Cuando se levantó fue golpeada por Javi.

-¡Cris!-dijo Lola-, ¡sustitúyeme!

Cris se abalanzó sobre Damasia y continuó luchando con ella. Javi y Lola estaban preparados para combatir entre ellos.

Capítulo 10: A la hora exacta

-Hola cariño-dijo Javi.

-No me llames eso-dijo Lola-, tu ya no eres nada para mí.

-Legalmente seguimos casados-dijo Javi.

-Tu ya no eres una persona-dijo Lola-, eres un monstruo.

-Igual siendo lo que soy-dijo Javi-, te doy muerte de una vez por todas.

Javi se abalanzó sobre Lola y comenzó a luchar con ella. Mientras, Araceli y Jay continuaban luchando dentro del Big Ben. Llegaron hasta la parte de arriba, la azotea.

-Una buena vista-dijo Jay-, ¿te gustaría ir hacia abajo desde aquí?

-En tus sueños-dijo Araceli.

Mientras luchaban, Fabio y Sandra continuaban preparando el plan sin ser vistos por Jay.

Izaskun y Mari Tere continuaban luchando en la batalla con los otros grupos de guerra. Cris luchando contra Damasia consiguió distraerla y le asentó un disparo en el pecho. Damasia cayó muerta al suelo. Pero en ese momento sonó un grito de dolor: Javi acababa de matar a Lola. Cris se acercó corriendo mientras sus lágrimas caían por su cara. Disparó a Javi y le mató. Cris se arrodilló ante Lola y no pudo contener su rabia llorando.

Araceli estaba muy cansada, y le quedaban pocas fuerzas para seguir luchando.

-Es normal que ya no puedas peluquera-dijo Jay-, no estás hecha para esto.

-Tú tampoco deberías estarlo-dijo Araceli-, según lo que sé fuiste un simple mayordomo.

Jay recordó su vida anterior y con fuerza se abalanzó sobre Araceli. Los dos continuaron luchando. El reloj marcó las doce de la noche. Araceli empujó a Jay hasta el centro de la azotea.

Cuando fue a activar la trampa, Fabio la tiró al suelo para que no lo hiciese: Jay tenía agarrada a Sandra.

-¡Suéltala!-dijo Araceli.

-No-dijo Jay-, no la voy a soltar. Buena trampa, pero lástima que sólo funcione en este minuto de tiempo, si la activáis morirá Sandra también.

-¡Hacedlo!-dijo Sandra.

-¡No Sandra!-dijo Fabio-, no te vamos a perder.

-Sólo quedan diez segundos-dijo Jay-, ¡qué pena de tramp…AHHHHHH!

-¡NOOOOOOOOOO!-gritó Fabio.

La trampa se había activado. Una luz salió de la mitad de la azotea. Todos pudieron verla. Cuando la luz se apagó, Araceli y Fabio pudieron ver a Jay y a Sandra muertos.

-¡¿Qué has hecho?!-dijo Fabio.

-Yo no he hecho nada-dijo Araceli-, mira a Sandra.

Fabio la miró. Sandra tenía otro interruptor para activar la trampa. Ella la había activado. Fabio y Araceli, rotos de dolor, se acercaron a Sandra para llorar su muerte.

Capítulo 11: Un mes después

Ya había pasado un mes desde aquella noche en Londres. El mundo comenzaba a estabilizarse de nuevo. Los U.M.I habían huido. La policía estaba en la búsqueda de su guarida, aunque todos ya sabían que sin Jay no volverían.

La peluquería había vuelto a abrir sus puertas, como todos los negocios del mundo. Los refugiados volvieron a sus países.

Araceli, Fabio, Cris, Izaskun y Mari Tere estaban en el pueblo de Sandra. Allí estaba enterrada. Los cinco acababan de venir de otro pueblo de visitar la tumba de Lola.

Los cinco seguían rotos de dolor y sabiendo que sus vidas no volverían jamás a ser las mismas, a pesar de que el mundo ya estaba a salvo.

Fabio se acercó a la tumba y colocó una foto del abuelo de Sandra sobre ella. Los cinco se marcharon de allí sabiendo que comenzaba una nueva etapa en sus vidas, pero diferente a la que habían vivido.

EL DOMINGO 4 A LAS 21:45 REPOSICIÓN DE "ARACELI MADARIAGA: AMENAZA OSCURA"

sábado, 3 de enero de 2009

Reposición de "El Laberinto Humano: La Medalla del Deseo"

Capítulo 1: La detención

Eran las dos y media de la madrugada en una calurosa noche del mes de Junio. En la comisaría de la ciudad, dos policías acompañaban a dos chicas detenidas a los calabozos. El policía abrió la puerta de una de las celdas y les dijo que entrasen a las dos chicas. Una vez dentro, el policía cerró la celda y se fue. Sara y Patricia estaban detenidas.

-Aún no me lo creo-dijo Patricia-, estamos detenidas.

-Nuestros padres ya se tienen que haber enterado-dijo Sara.

-Eso es lo que menos me preocupa-dijo Patricia-, Álex nos ha tendido esta trampa.

-¿Otra vez lo vas a decir?-dijo Sara-, Álex está muerto, tú misma la mataste.

-¿Entonces me puedes explicar cómo estaba fuera del laberinto mirando cómo nos detenían?-dijo Patricia.

-Seguro que te lo imaginaste-dijo Sara.

-Claro-dijo Patricia-, ¿también fue imaginación mía que el cadáver de Raúl saliese solo del laberinto no?

-No sé quién lo sacó-dijo Sara.

-Fue Álex-dijo Patricia-, me podrías creer un poco.

-Si yo te intento creer Patri-dijo Sara-, pero decirme que fue Álex el que lo sacó después de que le matases, no sé qué decirte.

-Tiene que haber algún tipo de explicación-dijo Patricia.

-Sí-dijo Sara-, que estamos detenidas por intento de asesinato y que tenemos todas las de perder.

-¿Por qué dices eso?-dijo Patricia.

-Porque nos encontraron con la misma pistola que disparó a Raúl-dijo Sara-, además te recuerdo que tú le mataste.

-Pero fue un accidente-dijo Patricia-, quería matarte a ti.

-Tú arréglalo-dijo Sara.

-Esto es una pesadilla-dijo Patricia-, ojalá nos pudiésemos despertar y que todo esto fuese un sueño.

-Ojalá Patricia-dijo Sara-, pero es la realidad, una muy mala realidad.

Las dos chicas pasaron toda la noche en el calabozo. Cuando amaneció, un policía las despertó para darles un recado. Los padres de ambas no querían saber nada de ellas y se habían ido de la ciudad para abandonarlas.

Patricia y Sara sabían que eso no podía ser verdad aunque estuviesen acusadas de asesinato. Durante el resto del día, Sara comenzó a creérselo pero Patricia estaba convencida de que Álex estaba detrás de todo.

Cuando estuvo a punto de caer la noche, el policía las dijo que al día siguiente temprano serían trasladadas a la cárcel en prisión preventiva, hasta que saliese el juicio.

Las dos estaban destrozadas ya que veían que su vida se estaba destrozando por momentos. A la mañana siguiente, las dos fueron trasladadas a la cárcel. Cuando salieron de la comisaría y montaron en el coche patrulla. Patricia pudo ver a lo lejos a Álex sonriendo.

Patricia se puso a decir que estaba Álex pero nadie la creyó y el coche continúo de camino a la cárcel. Las dos fueron encerradas en una celda junto con una joven. Parecía que tenía la misma edad que ellas dos.

-Hola-dijeron las dos-, somos Sara y Patricia.

-Yo soy Berta-dijo la joven-, ¿qué hacéis aquí?

-Al parecer somos tus nuevas compañeras de celda-dijo Sara.

-¿Y qué habéis hecho para estar aquí?-dijo Berta.

-Estamos acusadas de asesinato de un amigo nuestro-dijo Patricia-, pero fue un accidente, toda la culpa la tiene…

-¿Un hombre no?-interrumpió Berta.

Patricia asintió con la cabeza.

-Los hombres siempre tienen la culpa de todo-dijo Berta-, yo estoy aquí porque mi marido me pegó una paliza. Para que no le pasase nada se cortó cuatro dedos y dijo que yo le había intentado matar. Llevo dos años aquí y me quedan seis años más.

-Menuda putada-dijo Sara-, lo siento mucho.

Las tres estuvieron hablando durante todo el día. Berta les enseñó la prisión de mujeres y las advirtió de algunas presas. Las tres habían hecho buenas migas.

Capítulo 2: El periódico

A la mañana siguiente, Berta consiguió uno de los pocos periódicos que había en la cárcel cada día. Patricia no había podido dormir en toda la noche pensando en que su vida estaba destrozada y que nada iba a cambiar, o eso pensaba.

Se puso a ojear el periódico y vio una noticia que le hizo cambiar de opinión. Despertó a Sara corriendo para informarle. Los padres de ambas estaban desaparecidos, no se habían ido, alguien los había secuestrado.

A pesar de ello, Patricia y Sara sabían que esa noticia no iba a cambiar su caso, pero Patricia supo que Sara había comenzado a confiar más en la idea de que Álex no estaba muerto.

-¿Qué quieres hacer?-dijo Sara.

-¿Cómo?-dijo Patricia-, ¿a qué te refieres?

-Me refiero a que te creo-dijo Sara-, creo que no fue una ilusión lo de que viste a Álex.

-¿En serio me crees?-dijo Patricia-, no sabes cuánto me alegro cariño. Tengo un plan.

-¿Y cuál es si yo me puedo enterar?-dijo Berta acercándose a ellas en la celda.

-Nos vamos a fugar-dijo Patricia.

-¿Te has vuelto loca?-dijo Berta-, si os fugáis la pena será mucho más larga.

-No me quiero fugar por tener libertad-dijo Patricia-, me quiero fugar para conseguir detener a una persona y que salgamos en libertad.

-¿A qué te refieres?-dijo Berta.

Patricia y Sara creyeron que había llegado el momento de contarle a su compañera de celda todo lo que habían vivido en aquel laberinto.

-Madre mía-dijo Berta-, pero yo os creo.

-Muchas gracias Berta-dijo Patricia-, por eso necesitamos fugarnos, para buscar a Álex y que la policía nos de la razón.

-Está bien Patricia-dijo Sara-, yo voy contigo. Comenzamos esto juntas y lo acabaremos juntas.

-Contad conmigo-dijo Berta.

-¿Cómo?-dijo Patricia.

-Quiero ayudaros-dijo Berta-, no quiero estar aquí toda la vida. Cuando cojamos a Álex iremos a por mi marido, le obligaremos a decir la verdad, ¿ok?

-De acuerdo-dijeron Patricia y Sara-, ¿cómo lo hacemos?

-Esta noche a las cuatro y cuarto de la madrugada bajaremos al patio-dijo Berta-, sé cómo salir de aquí.

Cinco minutos antes de la hora indicada, las tres amigas estaban en el patio. Justo a y cuarto, uno de los focos señaló una zona específica. Las tres amigas se acercaron con sigilo y vieron que esa zona del suelo era en realidad una trampilla oculta. Las tres amigas se metieron dentro.

Bajaron unas escalaras hasta que llegaron a una especie de túnel de alcantarillado.

-¡Qué fuerte!-dijo Sara-, ¿cómo es posible que haya una salida oculta?

-La hay para que los miembros de la policía que trabajan en la cárcel puedan huir en caso de emergencia-dijo Berta.

-¿A dónde conduce este túnel?-dijo Patricia.

-Conduce a un descampado cerca de la prisión-dijo Berta-, tenemos que darnos prisa. Cuando amanezca tenemos que estar ya lejos.

Las tres amigas recorrieron el túnel y salieron a la superficie. Decidieron ir al lugar donde estaba el laberinto, allí tenía que estar la clave.

A un par de horas de amanecer, las tres amigas estaban algo lejos de la prisión de mujeres. Encontraron un coche y lo robaron para poder huir más rápido.

-¿Sabes dónde está tu marido?-dijo Patricia mientras conducía.

-No-dijo Berta-, hace ya dos años que estaba en la cárcel, puede estar donde siempre o en cualquier parte.

-Le encontraremos-dijo Sara-, no te preocupes.

Las tres pudieron ver como los rayos de sol indicaban el comienzo de un nuevo día. Las tres estaban cercas de la zona del laberinto.

-Será mejor que ponga la emisora de radio de noticias estatales-dijo Berta-, por si hablan de nuestra fuga.

Diez minutos después, en la radio anunciaron la fuga de las tres amigas y que toda la policía del país las estaría buscando. Las tres comenzaban a tener miedo pero sabían que eso iba a pasar.

Capítulo 3: Regreso al laberinto

Las tres amigas llegaron a la zona del laberinto. Fueron a la zona de la salida, pero no había nada para entrar. Decidieron ir al descampado por el que entraron, pero tampoco había nada.

-¡Mierda!-dijo Patricia-, creo que no vamos a poder entrar.

-Tenemos que probarlo todo Patri-dijo Sara-, hay que volver a entrar al laberinto.

-Chicas-dijo Berta-, ¿y si probamos a…? ¡AHHHHHHHHHH!

Las tres amigas cayeron por el suelo a una zona oscura. En esta ocasión, no habían caído por ningún tubo. Patricia encendió una linterna y descubrió un interruptor. Al encenderlo se vieron en una sala metálica con una sola puerta. Las tres la cruzaron y se encontraron en una casa, conocida para Patricia.

-Es mi casa-dijo Patricia-, ¿cómo es posible?

-Se supone que esto era un laberinto-dijo Sara-, investiguemos.

-“Cuánto tiempo chicas”-dijo Álex a través de un altavoz.

-¡Hijo de puta sal de dónde estés!-dijo Patricia.

-“No os serán tan fácil-dijo Álex-, primero quiero que busquéis por la casa hasta dar con un objeto metálico de gran importancia, una medalla”.

Las tres decidieron no discutir con Álex y buscar la medalla de la que hablaba. Buscaron por todos los rincones hasta que dieron que ella en la habitación de Patricia.

La medalla era plateada. En la parte de arriba no había nada. Cuando Patricia la cogió, su nombre apareció en la parte de arriba y se abrió. Una luz salió desde dentro mostrando a ella y a Sara felices en una casa en el campo. La medalla se cerró borrando de nuevo el nombre.

-“Veo cuál es tu deseo Patricia-dijo Álex-, muy bonito”.

-Ya tenemos la medalla-dijo Patricia-, ¿qué quieres ahora?

-“Es muy fácil-dijo Álex-, aquí hay cuatro zonas que vosotras recordaréis muy bien. Tenéis que conseguir que en cada zona, una de vosotras desee lo que os ordenen. Si lo conseguís, pasaréis a la siguiente zona, si no, os quedaréis en la misma zona hasta que lo deseéis. Suerte”.

-¡Otra vez no!-dijo Sara-, ¿cómo sabía que íbamos a venir aquí?

-Es demasiado listo-dijo Patricia-, aunque tú lo sabrás que fuiste su novia.

-¿Fuisteis novios?-dijo Berta-, qué fuerte.

-Lo mejor será salir de aquí cuanto antes-dijo Sara-, si conseguimos salir y bloquear la puerta, la policía podrá ver el nuevo laberinto y nos dará la razón.

-Ok-dijo Patricia-, busquemos la salida de la casa.

Las tres buscaron la salida hasta encontrarla en la zona de la ducha. Un letrero indicaba que Sara tenía que desear estar besándose con Álex toda la vida.

-¡No puedo desear eso!-dijo Sara-, odio a Álex y estoy enamorada de Patricia.

-Esfuérzate-dijo Patricia.

Sara lo intentó un par de veces con el medallón, pero en ningún momento mostró la imagen que el letrero deseaba.

Dos horas después, la voz de Álex volvió a sonar:

-“Veo que os cuesta demasiado-dijo Álex-, se me olvidó deciros que podéis solicitar una ayuda en cada zona, sólo deberéis de decir delante del letrero la palabra ayuda. Suerte”.

-¿Qué clase de ayuda será?-dijo Berta.

-No lo sé-dijo Sara-, yo lo digo por si acaso. ¡Ayuda!

En ese momento, uno de los ladrillos de la pared se cayó y dentro había una foto. Al mirarla, Sara comenzó a cambiar sus sentimientos sin ella quererlo: amaba a Álex.

-Creo que ya está-dijo Sara.

Sara utilizó la medalla y en esta ocasión mostró la imagen deseada. La pared de la ducha se abrió.

-Muy bien cariño-dijo Patricia.

Al intentar besar a Sara, ésta la apartó con el brazo. Sara y Berta cruzaron la pared. Patricia vio que algo le había pasado a Sara.

Capítulo 4: Poseída

Las tres amigas se encontraron en esta ocasión en la segunda zona que era igual que la casa de Sara.

-Tenemos que encontrar la salida-dijo Berta-, vamos a buscar.

-No hay por qué buscarla-dijo Sara-, estoy en mi casa, y no quiero irme de aquí.

-¿De qué estás hablando?-dijo Patricia-, tenemos que salir de aquí para que la policía detenga a Álex.

En ese momento Sara se abalanzó sobre Patricia contra la pared.

-No vuelvas a decir eso-dijo Sara-, nadie va a encontrar a Álex.

-¿Qué coño te pasa?-dijo Patricia.

-A mí no me pasa nada-dijo Sara-, estoy enamorada de Álex y nadie le va a hacer daño.

-Eso tenías que pensarlo antes-dijo Patricia-, no debes de creértelo, tú me amas a mí.

-¡Jamás!-dijo Sara-, mi corazón es de Álex y nada ni nadie va a hacer que cambie de opinión.

-En ese caso-dijo Patricia-, seguiremos sin ti.

Berta y Patricia comenzaron a buscar por la zona buscando la salida mientras Sara se sentaba en el sofá del salón. Patricia estaba destrozada.

En la cocina encontraron la salida con un nuevo mensaje que ponía que Patricia tenía que desear matar a Berta.

-¡Esto es increíble!-dijo Patricia-, ¡no puedo desearlo!

-Inténtalo-dijo Berta-, pero que no se te quede en la cabeza como a Sara.

-De acuerdo-dijo Patricia.

Patricia intentó hacer fuerza por pensarlo pero no hubo remedio. Finalmente pidió la ayuda. De un ladrillo de la cocina salió un cuchillo que al mirarlo, Patricia lo deseó al instante y la puerta se abrió.

-¡Muy bien!-dijo Berta-, continuemos.

Berta cruzó la salida mientras Patricia la observaba con una mirada mortal. Berta descubrió que se encontraba en su casa, en un entorno parecido a cuando su marido la intentó matar pegándole una paliza.

-¿Patri?-dijo Berta.

Patricia no estaba detrás de ella y alguien la estaba observando. Berta estaba muy asustada sin saber lo que iba a pasar. Aunque no lo sabía, Patricia estaba muy cerca de ella.

Cuando estaba buscando la salida, Patricia se abalanzó sobre ella con el cuchillo para intentar matarla. Berta lo esquivó y se encerró en su habitación. Allí encontró la placa.

Ponía que tenía que desear que su marido la hubiese matado aquella noche. Ella sabía que si solicitaba la ayuda quedaría poseída como Patricia y Sara. Por ello se concentró y lo consiguió justo cuando Patricia entró en la habitación para matarla.

Capítulo 5: La sala final

Berta se encontró en la sala final. Era una habitación blanca con mucha luz. La voz de Álex sonó de nuevo:

-“Veo que la nueva es la única que ha conseguido llegar hasta aquí-dijo Álex-, ahora tienes dos caminos”.

En ese momento salieron dos jaulas del suelo en las que estaban Sara y Patricia poseídas por sus hechizos.

-“Todo está en tu mano Berta-dijo Álex-, en esa medalla. Si deseas que yo tenga los mayores poderes del mundo, los conseguiré y Sara y Patricia dejarán de estar poseídas. En cambio si deseas que ellas dejen de estar poseídas, morirán junto conmigo. Elige”.

Berta no sabía qué hacer, se encontraba en una situación en la que desearía no haber estado nunca. Finalmente se armó de valor cogió la medalla y deseó con todas sus fuerzas.

Las jaulas se abrieron y Sara y Patricia salieron de las jaulas. Una explosión salió: el laberinto se estaba destruyendo por los poderes de Álex.

Las tres salieron con toda fuerza por el laberinto. Pudieron ver como Álex huía planeando una venganza para el mundo.

-No os preocupéis-dijo Sara-, estaremos listas.

Se acercaba una nueva era para el mundo en la que sólo ellas tres podían detener a Álex.